Cada uno de nosotros accede a diversas fuentes de información para darle solución a los retos que la Vida, por su misma dinámica, ofrece. Depende ello de las necesidades que debemos satisfacer, y lo que permite evaluar si la información seleccionada fue o es la correcta, está en relación directa con los resultados, pues si son satisfactorios verificamos la validez de la fuente escogida.
Los resultados se predican frente a indicadores que a todos nos competen por el hecho mismo de estar vivos. Los medimos en relación con nuestra salud física, mental, emocional y espíritual; también en relación con nuestro estado financiero y económico; frente a las relaciones personales e interpersonales, y por último, a nuestra capacidad de adaptación. Reflejo de esta satisfacción externa, conforme a unos resultados, vivenciamos la paz y la felicidad interior.